Saint-Exupéry, aviador además de escritor, imaginó un aterrizaje forzoso en el desierto de Sahara. Allí aparece un curioso niño que se siente feliz en medio de la soledad. Este pequeño príncipe, el único habitante de un diminuto planeta, ha llegado desde muy lejos. El niño está enamorado de una rosa que, engreída de su belleza, se cree única en el mundo.
El príncipe recorre varios planetas y en cada uno conoce diferentes tipos de personas: un vanidoso, un rey, un anciano... Finalmente, en la Tierra encuentra un jardín lleno de rosas, que lo hace sentirse desgraciado. Su rosa, entonces, ¿no era única?...
El príncipe recorre varios planetas y en cada uno conoce diferentes tipos de personas: un vanidoso, un rey, un anciano... Finalmente, en la Tierra encuentra un jardín lleno de rosas, que lo hace sentirse desgraciado. Su rosa, entonces, ¿no era única?...
No es la primera vez que me aventuro con esta historia, y sin embargo, tiene la magia de que siempre es como si fuera la primera vez que la leyera. En poquito más de 100 páginas (depende de la edición), el autor nos regala una de las mejores historias de todos los tiempos.
La leí por primera vez hará unos veinte años o quizás más. Y después de todo este tiempo, la he vuelto a tomar algunas veces, y siempre me cautiva. No importa que ya sepa en que va a acabar, o incluso hasta cuáles son los diálogos... La trama me atrapa y me hace soñar.
Incluso se ha vuelto de esos libros que he regalado sin pensarlo. Algo bonito, sencillo y mágico que no está dirigido a nadie en especial.
Con los niños se vuelve cómplice, les ayuda a entender a los adultos y les hace voltear a su alrededor. A los adultos nos ayuda a ver todo nuevamente a través de los ojos de un niño, a valorar lo que tenemos, a detenernos a veces y contemplar la sencillez de la vida.
Y todo de manera simple.
Porque creo que justo es la simpleza de esta historia, lo que la hace grande.
"-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea creerá indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de ustedes, pero ella se sabe aún más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin...
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: "Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos."
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse."
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: "Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos."
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse."
Más palabras no tengo. Para mí es una de esas novelas o cuentos o relatos, atemporales, capaces de llegar a cualquier lector y llenar de esperanza, imaginación y magia toda una vida...